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BCE, EL TIMO DEL SIGLO

   

   
Jaime Ferrándiz 30/04/2020

Ya lo decía Julio Cesar, roba una casa y serás un ladrón, roba un país y serás un conquistador.

 

Aquí pasa lo mismo, si te birlan 50 euros, es un timo, si te birlan 100.000 euros es una estafa, por un millón de euros ya es un robo, pero si te roban 9.000.000.000.000,00€ es decir, nueve billones de euros, entonces ya no es un robo, es un sistema financiero. El Sistema Financiero Bancario Europeo, cuya matriz, es el BCE.

 

Los países damos dinero al BCE este presta nuestro dinero a la Banca Privada, esta nos presta nuestro dinero y cuando no podemos devolverlo, no pasa nada, solo aceptamos una deuda con la Banca Privada, con intereses claro, por nuestro dinero. ¿Repetimos la operación? Así, con este movimiento circulatorio de nuestro capital todos los países de Europa estamos hipotecados con billones de euros por haber recibido nuestro propio dinero en préstamo, que no el dinero de la Banca Privada, la cual no ha abierto su cartera ni una sola vez desde que se creó la Unión Europea.

 

A esto le sumas que el BCE solo presta dinero a la Banca Privada, no a los estados miembros de la Unión Europea. Lo has entendido bien, el dinero de todos se le da a los banqueros, pero se lo presta el BCE a cambio de que esta le devuelva menos dinero del prestado. ¿Lo qué? Como lo oyes, el BCE presta cien mil millones a la Banca Privada y solo pide que dentro de un año la Banca Privada le devuelva novecientos mil novecientos millones. Pero a qué la Banca Privada no hace lo mismo contigo.

 

Así que, recapitulando, los Estados pagan a la Banca Privada con intereses, claro, y esta devuelve al BCE menos dinero de lo que este le prestó a la Banca Privada. Negocio seguro. Pero entraña riesgos, como que un Estado no pague, salvo claro está, que el BCE compre deuda pública. Pero, de verdad compra deuda pública. Claro que no, compra la deuda de los Estados que no han podido devolver a la Banca Privada, pero se lo compra a la Banca Privada, es decir, le compra la deuda de aquellos países que no le han pagado. Así no hay riesgo ninguno para la Banca Privada. Alguien podría preguntarse entonces para qué narices necesitamos a la Banca Privada si no presta ningún dinero salvo el nuestro, y que para eso podría prestárnoslo el BCE pero para cuando pienses esto, ya tendrás la cartera vacía y ya te habrán estafado.

 

Así por tanto, el BCE, liderado por Alemania, nos estafa a todos a cambio de tener el Euro y pertenecer a la Unión Europea. Pero…  para qué sirve esto de pertenecer a la Unión Europea. muy sencillo mientras que tú tenías tu moneda propia y podías producir tantos billetes como quisieras, con lo que nunca tenías deudas, siempre pagabas, y si tenías que contratar a millones de españoles por una situación de paro podías hacerlo porque tú pagabas con tu moneda, ahora ni puedes producir moneda ni puedes pagar porque no tienes con qué. Así los ricos se hacen más poderosos y más ricos y los pobres más pobres. Es sencillo, Alemania tiene pleno empleo desde hace diez años a consta de que todos los países del Mediterráneo estemos con un cincuenta por ciento de paro. Mientras nuestras empresas se hunden asfixiadas financieramente por culpa del BCE, las empresas alemanas no paran de crecer. De ahí, el constante interés en que no haya inflación, lo que da como excusa el resultado de que no se nos presta dinero para que no tengamos liquidez, y nos ahoguemos económicamente lenta pero constantemente. ¿Te suena de algo?

 

Esa es la razón por lo que todo tiende a un equilibrio presupuestario, es decir, nos dicen que si estamos mal, que gastemos menos, así vamos de recorte en recorte en nuestros derechos sociales, recortando camas de hospital sin que por ello mejore nuestra economía, lo que hace que los alemanes sean cada vez más fuertes y nosotros más débiles.

 

En cuanto a las ayudas de la Unión Europea, otro timo, pero de esto sabemos un poco porque España es más a o menos lo mismo, pero en miniatura. En el momento en el que quitas las fronteras y los ciudadanos pueden deambular libremente por toda la Unión Europea, pasa que si vas a abrir una fábrica, o poner la centralidad de tu empresa multinacional para toda Europa, no te vas a Atenas, te vas a Frankfurt, está claro. En España pasa igual, si tienes que poner una central para el Mediterráneo, no te vas a Castellón, te vas a Barcelona. Así que claro que los ricos se hacen más ricos y los pobres más pobres, pues nunca Castellón va a crecer exponencialmente. Por eso, para acordar que no habrá fronteras, se debe de tener en cuenta el principio de solidaridad que hace que los ricos, no olviden que lo son, porque los pobres están jugando al mismo juego que ellos, porque si los pobres pusiéramos fronteras en todos los países de Europa, habría que poner una centralidad por país, lo que permitiría a los países pobres defender su posición.

 

Aclarando. Este sistema Europeo, es una mierda, formada por una panda de sinvergüenzas que se camuflan detrás de trajes y corbatas pero que conforman un robo de guante blanco. Y como siempre los tontos se aferran a los vendedores de humo y lloran por poder ser cola de león, aunque sea para ir limpiando la mierda del mismo, o lo que viene a ser verdad, que con este sistema europea, España siempre estará haciendo de camarera para los alemanes, y dando gracias por la propinilla.

 

Por tanto, la única manera de salir de la crisis, no es ponerse aún más en manos del lobo que ha generado la crisis, sino salirnos de la Unión Europea, recuperando nuestra moneda propia y estableciendo nuestro sistema financiero propio y nuestros propios acuerdos internacionales. Manteniendo negocios con Portugal, Italia o Grecia, en un marco económico, político y militar común, ya que somos países que tenemos intereses comunes y compitiendo económicamente con los países del norte que, aprovechándose de nosotros, nos dan lecciones de buena economía. Así pues, o espabilamos y nos vamos de la Unión Europea, o nos pasaremos toda la vida comiendo mierda.

 

 

 


 

EL DÉFICIT PÚBLICO SE ESCRIBE CON SIGNO NEGATIVO

   

   
Jaime Ferrándiz 30/04/2020

Si tú en tu casa pones una hoja de papel y echas cuentas de cuánto has ganado en un mes y cuánto has gastado y ves que has gastado 100 euros más de  lo que has ganado, escribes que has gastado 100 euros de más, y obviamente, apuntas esos 100 euros en positivo.  Si te dices, estoy a menos 100 euros de poder llegar el próximo mes a gastar lo que gano y apuntas menos 100, es que eres un bicho raro.

 

Con el déficit público esto es lo que pasa. La jugada del neoliberalismo financiero de apuntar el déficit en negativo y de marcarlo en tanto por ciento, es lo que hace que una persona común vea que España está a menos un 6,7% en su déficit público y su instinto humano le haga entender que no llegamos, que andamos justos de efectivo, pero no piensa que hemos gastado 90.000 millones de euros más este año de lo que hemos ingresado y que estamos pidiendo dinero para mantenernos, y no para invertir en nada que pueda reportarnos beneficios en un futuro, así por tanto, estamos endeudándonos cada año sin generar la capacidad de devolver el dinero que nos han prestado y sin generar cambios estructurales que resuelvan el desajuste. Si así se dijera, sería más sencillo de entender. El problema en todo esto no está en si son churras o merinas, sino en por qué tenemos que tener un equilibrio presupuestario, si es bueno, o si tanta estabilidad no es importante para una buena economía. O dicho de otro, modo no quiero una oveja en mi salón.

 

Términos como acciones preferentes que no tiene nada de preferente, o productos financieros híbridos, donde uno se imagina un capital que va en un coche mitad gasolina mitad eléctrico, son truquillos inocentes de una banca mundial que roba con esta clase de términos las perras a los pobres. Crecimiento de dos dígitos, qué demonios significa esto, es lo mismo un 10% que un 30%. Y éste me gusta mucho, mecanismos presupuestarios, otra vez tenemos el coche del dinero en el taller…

 

Ajuste presupuestario, control en el déficit o sistema financiero europeo de estabilización presupuestaria. Esto ya son palabras mayores, palabras que acaban  provocando la imagen de una Banca Privada que actúa ante los Estados como un buen padre de familia que reprende a su hija adolescente por gastar demasiado comprando ropa en una tarde loca en el centro comercial. Así España es esa hija que no sabe controlar sus gastos y la Banca Privada, cuyo sentido en este mundo es prestarnos dinero, nos abronca y nos alecciona para que no le pidamos dinero. El mundo al revés. Pero si encima resulta que es la hija la que trabaja duro todo el mes y le da todo el dinero al padre, y este se lo devuelve a la hija a cuenta gotas a cambio de intereses y reprimendas, aun resulta más chistoso, o no.

 

No parece justo que España trabaje duro, le entregue su dinero al BCE, que este se lo dé a la Banca Privada y que la Banca Privada se lo vuelva a dejar a España abroncándola por no saber gastar su dinero correctamente. Puede que la hija se enfade un día y le diga al padre que quizá no sabe gastar su dinero correctamente, pero lo que si sabe es ganarlo, que para algo se lo ha ganado ella trabajando y es suyo. Y esto pondría en una disyuntiva la situación en cuestión, porque en este juego de trileros, quizá lo que sobra, es el padre, como sobra la Banca Privada, al igual que el Sistema Financiero Bancario Europeo, que viven de quedarse con la pasta de la hija sin hacer nada. Ahí lo dejo.

 

 

Jaime Ferrándiz

Secretario General del Partido Contodos


 

ECONOMÍA QUE CRECE COMO UN BONSÁI PERO SE QUEMA COMO UN RASTROJO

   

   
Jaime Ferrándiz 23/04/2020

Ya estamos desgastados sicológicamente por una crisis económica que dura doce largos inviernos sin primavera.  El invierno eterno de una España que se muestra como un paciente en estado de coma enchufado a tubos al que solo le faltaba que se le quemase la cama, y eso ha ocurrido. El coronavirus ha abrasado en un par de meses todo el esfuerzo realizado en estos lastimosos años, dejándonos polvo y ceniza y un futuro desolador. Quizá soy muy optimista, aunque no lo parezca, pero creo que la humanidad tiene la capacidad en momentos difíciles de recomponerse a gran velocidad, la reconstrucción de ciudades que fueron calcinadas por las bombas de la Segunda Guerra Mundial son un ejemplo de ello. Es por tanto que niego la mayor que parece ser ya la justificación de todos los gobiernos del mundo de que de esta situación vamos a tardar mucho tiempo en salir, y que será un proceso lento y agónico. Solo se esconde una idea detrás de esta perspectiva, la inoperancia.

 

Si la intención es no modificar el sistema económico actual, intentar sostener por todos los medios el sistema financiero y productivo actual, hará larga y penosa la recuperación, pues ya ha quedado acreditado que el neoliberalismo dominante en el mundo hace ya mucho que no da más de sí. Pero si este momento de nuestra historia sirve para imponer un proceso de cambio en los planteamientos y en el sistema, entonces el desarrollo humano puede dar un salto de gigante.

 

El sistema se debilita, y a cada paso, se radicaliza en su defensa, haciendo cada vez más insostenible su propia existencia, y sin que ninguno podamos hacer nada lo vemos morir inmolándose a sí mismo. Mientras, hay quienes ya vamos replanteándonos un nuevo modelo de sociedad, unas nuevas estructuras políticas más justas y limpias, un sistema productivo más correcto en su desarrollo y trato con el medio ambiente, más social, más estable, con un futuro sostenible y equitativo. Otros, llevados por el miedo o el interés personal, seguirán insistiendo en defender el sistema capitalista neoliberal actual una y otra vez, aunque cada vez serán menos por mucho que griten más alto. El resto solo podremos sufrir al verles sufrir, sabiendo que la fuerza de la evolución es como esa primavera que llega siempre, inexorablemente, por mucho que dure el invierno. 

 

 

Jaime Ferrándiz

Secretario General del Partido Contodos


 

DE GLOBALIZACIÓN A PLANETIZACIÓN: DE BANQUETE DE CERDOS A LA MESA DEL REY ARTURO

   

   
Jaime Ferrándiz 16/04/2020

Para resolver conflictos planetarios, se requiere de sistemas de gobiernos planetarios.

 

No hace mucho tiempo que los americanos nos explicaban las virtudes de pasar de un mundo internacional a un mundo globalizado. Ideas como la pluralidad de culturas o el acceso de todos a la información vendían un sistema mundial con la llegada de Internet que nos uniría a todos los países bajo la libertad y la pluralidad, mucho más justo. Pero tras estas ideas se escondía un sistema establecido bajo las bases de una moneda única, el dólar, con una política internacional de expansión imperialista y una economía neoliberal basada en un principio global, el pez grande se come al pez chico. Así las instituciones de la humanidad quedaban en entredicho día sí, y otro también. La ONU, la OMS, el FMI o el BM empezaron a mostrarse muy complacientes con los intereses económicos de las grandes potencias, o dicho de otro modo, se quedaron como transeúntes que observan como un puñado de abusones le procuran una brutal paliza a un pobre mundo que no puede defenderse y al que nadie sale a ayudar. Puede que los apocalípticos aseguren que el coronavirus es un acto de justicia divina, o natural, pero justicia a fin de cuentas, pues es un mal que afecta a la humanidad como castigo por su inoperancia ante una globalización que más que un sistema de todos que permite el bienestar de todos los ciudadanos del mundo, se parece más a un banquete de cerdos.

 

Poco tiempo hace cuando nos decían que internet sería la puerta abierta a esa globalización donde predominaría la libertad, el anonimato y la pluralidad. A día de hoy, sabemos que internet, es el sistema de interactuación más controlador del mundo, que la pluralidad de ideas está controlada por el gran hermano que nos habla únicamente en inglés y nos factura en dólares. Si como ejemplo valga, ya se especula con crear una app que nos observe nuestros recorridos y las personas con las que mantenemos contacto, todo sea por vencer al coronavirus, pero también se propuso ya la prohibición de salir a la calle sin teléfono, o la posibilidad de que si la app observa que nos alejamos demasiado del hogar o infringimos el tiempo límite establecido pueda esta ponerse en contacto con nosotros y mandarnos de vuelta a casa con una multa.

 

La globalización por tanto, se ha convertido en un sistema de fuertes, donde los más poderosos han impuesto su sistema de control al mundo, que para nada representa el sentido común, que nos dice que cualquier sistema mundial ha de buscar mejorar el mundo. Pero algo sí han conseguido con la globalización, cabrearnos a todos por igual. Así hoy, sentimos tremenda afinidad y empatía por sociedades y países lejanos en los que nunca estuvimos. Vemos las dificultades por las que pasan y las sentimos cercanas, vemos los abusos de poder de sus autoridades y nos sentimos molestos y rabiosos. Ese es el gran enemigo de la globalización, los efectos secundarios de la misma. El coronavirus, ese virus terrible que tanto daño está haciendo a la humanidad también tiene efectos secundarios. Nos ha unido como ningún partido o idea política habría podido, nos ha enseñado lo cerca que estamos los humanos de uno a otro lugar del planeta, nos ha demostrado con hechos el poco valor de las fronteras y de los muros, y ha puesto encima de la mesa la necesidad que el mundo tiene de estructuras políticas planetarias que puedan dar respuesta a las necesidades de la actualidad, camino del futuro. Este virus pijo que gusta de viajar en avión se ha plantado de frente ante el poder mundial, levantando la falda a las vergüenzas del sistema de salud americano, ridiculizando a la Unión Europea, a su parlamento sin funciones y la ausencia de unión, mandando a la UCI al presidente británico, que osó poner en tela de juicio el poder del coronavirus. Este bicho ha puesto en evidencia a la ONU y a la OMS y en solo unos meses, ya ha desestabilizado la economía mundial dejándonos una pregunta en el aire. ¿De verdad los humanos estáis preparados para gobernar el planeta?

 

 

Jaime Ferrándiz

Secretario General del Partido Contodos

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